Desde hace un tiempo atrás, se habla insistentemente de la existencia de un tercer secreto de Fátima, cuando en realidad solo hay uno, recordemos:

En 1917 Lucia Dos Santos y los hermanos Francisca y Jacinta Marto, tres pequeños campesinos alegan haber tenido visiones durante un lapso entre mayo y octubre de ese año. De esos niños, solo vive Lucia, quien hoy en día es religiosa de claustro.

La verdadera descripción de los hechos, la que consta en los anales de esos tiempos dice así: “vimos un ser angélico, un joven sin cabeza, vestido de blanco, muy brilloso y puesto en el aire” que nos anuncio futuras  apariciones”.  Tres meses más tarde, los mismos niños hablaron de un milagro que se daría en un lugar y hora específicos, ¡y se dio! Ante la asombrada y temerosa  mirada de sesenta mil personas ocurrió el fenómeno que hoy se conoce como la Danza del Sol de Fátima: “el sol adquirió un tono perlado convirtiéndose en un disco de plata sin brillo”. El pueblo completo, allí congregado, ante tan insólita visión, se arrodilló para orar. Sencilla prueba del temor que les acogió y su respuesta de la única forma que en ese pueblo podían darle, desde la oración.

Más adelante describen así algunos incidentes “…y se manifestó un ser hermoso y deslumbrante de pies a cabeza. Traía la cabeza cubierta por un manto transparente y, sobre el pecho, llevaba un objeto del que emanaba luz intensa”.

En la quinta oportunidad, un fenómeno inexplicable sucedió: “un globo de luz blanca, que se desplazó lentamente de Este a Oeste, hasta posarse sobre el árbol donde se encontraban los niños. Algunos testigos relatan haber visto salir del globo luminoso “un ser blanco”. Lucía, afirmaba que la Virgen había llegado.

Desde siempre se ha tenido la curiosidad sobre la verdad de la existencia de vida fuera de nuestro planeta. Las respuestas a través del tiempo han sido diversas. Hay quienes como yo, lo aseveran, otros entran en duda ¿será posible?  La gran mayoría lo niega rotundamente, por que desde siempre se ha tomado en juego este tema o han confundido los aspectos religiosos con la no existencia de estos seres.

Los ufólogos, o quienes así nos llamamos, hemos estudiado con detenimiento las apariciones marianas y en todas hay una constante: ocurren fenómenos aéreos insólitos, increíblemente similares a los que refieren encuentros cercanos con ovnis. De la misma manera, cuando suceden fenómenos extraños en este planeta, también se habla de la presencia de estos objetos aun llamados no identificados.

El ser que surge, es muy semejante a las imágenes de apariciones de seres galácticos, con características humanoides, luminosos, de rasgos difusos y su visión será interpretada de acuerdo con el lugar y el contexto sociocultural de los testigos. Por ejemplo, en Zeitoun y Shoubra (El Cairo, Egipto) en 1968 y 1983 hubo apariciones de este tipo. Los testigos hablan de una figura blanca, luminosa y esfumada, situada en lo alto de la Iglesia de Santa María, junto a la que revoloteaban pequeñas bolas de luz, a las que el querido investigador Dante Franch cita como “caneplas”.

En el período que precedió inmediatamente a la llegada de los Dioses, los hombres observaron ciertos signos peculiares en los cielos. En la noche aparecían círculos de fuego, y de día, el firmamento era cruzado por discos volantes. Recién se comprendió el significado de estos fenómenos cuando los objetos se posaron en el suelo, observando que eran naves volantes, pertenecientes a una raza de seres extraños, poseedores de adelantos inimaginables. Obviamente, hablamos de remotos tiempos.

La presencia de seres galácticos en nuestro planeta, no es nada nuevo, su data es antiquísima y la referencia histórica así lo señala.  Pero  la forma en que es interpretado el suceso no será igual para todos.  No la primera vez que desde otros espacios de tiempo se refieren a la existencia de estas inteligencias superiores.  Por ejemplo, en la Biblia Ezequiel nos narra su encuentro con un vehículo volante Capitulo I  versículos del 1 al 28.

En un grupo budista, la manifestación de estos seres, se asociará con la aparición de un Budah. Entre campesinos, poco letrados, podrían citarse como “monstruos del bosque”, entre niños muy pequeños, serían entonces “sus amigos” a los que por cierto, nadie sino ellos. Por eso es lógico asumir que para el momento y lugar en que los tres campesinos notaron la  extraña aparición, la relacionaran con su dogma religioso personal. Teniendo un conocimiento avanzado de las formas de expresión de los seres del espacio, dentro de los mundos paralelos, la explicación es completamente diferente.

Me preguntan: ¿Será que hay fobia o pánico hacia los seres de las estrellas?

Soy una convencida de que esa no es su intención, pero al hombre se le ha enseñado a temer lo desconocido, dominándolo desde sus miedos.

Las biblias de las diferentes religiones hablan de la presencia extraterrestre, en ellos podemos encontrar descripciones contundentes sobre la presencia de estos seres en la antigüedad. Naturalmente, no usaban el vocablo extraterrestre, ni ovni, sencillamente porque esos términos no existían, pero sus descripciones son tan evidentes que así los muestran. Siendo estos seres altamente evolucionados, si quisiesen hacernos daño, hace milenios ya eso hubiese sucedido, pues abundan las evidencias de que nos han visitado desde tiempos inmemorables.

La mayor apertura hacia la aceptación de estos amigos galácticos en nuestro planeta, se inicia, formalmente, con el famoso estrellamiento de Rosswell, que, por cierto, no fue el único, pero si el más publicitado. Desde ese entonces, las instituciones militares y científicas de los países desarrollados, comenzaron a considerar la posibilidad cierta de estar interactuando –aún sin saberlo– con seres procedentes de fuera de nuestras fronteras planetarias. Cundió el miedo, y con gran éxito se elaboró un sostenido programa de desinformación y promoción a su rechazo, actualmente muy disminuído.

Sin embargo, no contaban los jerarcas de esos organismos con lo que representa un proceso evolutivo, hoy en día, y con el único propósito de prepararnos, ante la posibilidad de un acercamiento más publico entre esas razas y nosotros, los diversos medios de comunicación invaden con programas  que nos permitan tomar esta posibilidad, como debe ser ¡con amor!

Se dice ahora, que una parte de la ultima porción del mensaje fundamental de la Virgen de Fátima relata: ” y en aquel tiempo —segunda mitad del siglo XX—seres cósmicos vendrán a la Tierra  desde lejanos confines del universo, en el nombre de Dios”. El Vaticano no lo ha desmentido, por el contrario, a través de algunos prelados emite opiniones que hace ver que cerca están de admitir la existencia de estos seres, nuestros amigos de ayer y de hoy.

Pero no es la primera vez que desde el Vaticano se habla del tema…  En el caso de la iglesia católica, sabemos que uno de los institutos astronómicos más antiguos del mundo es el Observatorio del Vaticano. Algunos Papas ya han señalado ese tema.

El Papa Juan XXIII dijo “LOS HIJOS DE DIOS ESTÁN EN TODAS PARTES; AUNQUE ALGUNAS VECES TENEMOS DIFICULTADES EN RECONOCER A NUESTROS PROPIOS HERMANOS

Si analizamos sus palabras, notaremos que más claras no pueden ser. En ellas hay una declaración de hermandad entre ellos y nosotros, pero también plantean claramente que ellos tienen la misma   procedencia que el hombre.

Y más recientemente sacerdotes de elevadas jerarquías también lo aprueban. José Gabriel Funes, sacerdote jesuita, astrónomo jefe del Vaticano y asesor científico del Papa Benedicto XVI  dice que “La creación divina quizá no se paró en la Tierra, posiblemente Dios no sólo creó a Adán y Eva, sino también a ‘E.Ts.’.  Decir esto sin leer entre líneas es absurdo, cuando es bien sabido que ninguno de los integrantes del sagrado duomo católico, puede emitir opiniones de envergadura sin que estas hayan sido previamente aprobadas por el Papa de turno.

También dice Funes “…que no existe conflicto entre la fe cristiana y en mi opinión, la posibilidad de vida en otros planetas existe, vida inteligente que quizás podría ser más evolucionada que la humana. “¿Cómo podemos excluir la posibilidad de que la vida se haya desarrollado en otro lugar?”

Aseguró que “ciertamente, en un Universo tan grande, no se puede excluir esa hipótesis”. El reverendo añadió además que “no ve un conflicto entre creer en la existencia de tales seres y la fe en Dios. Esto no se opone a nuestra fe, porque no podemos poner límites a la libertad creativa de Dios”

Pero antes de Funes, ya Monseñor Corrado Balducci, hoy en día fallecido, en vida y desde hace unos cincuenta años fue miembro de la Curia Vaticana, afirmo que decidió investigar todo lo relacionado al fenómeno OVNI y declaraba que tiene total conciencia de la existencia de seres habitantes de espacios ajenos a la Tierra, si bien diferentes a los humanos

¿Casualidad, o podría interpretarse, como una apertura de la iglesia católica, hacia conceptos ancestrales que ahora, se afinan delicadamente para permitirnos crecer como seres capaces de compartir con nuestros amigos del espacio? En otras religiones también nos hablan de seres divinos visitantes de nuestro planeta. Cuestión de abrirse a lo investigado.

¡Uds. lectores, resuelvan el acertijo y hasta otro día!

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